
El miércoles 4 y el jueves 5 de noviembre, los cursos de 4° básico rinden el SIMCE. Aquí van algunas ideas para que docentes y familias ayuden a que cada niña y cada niño llegue con confianza a esta evaluación.
Se acerca el SIMCE y a solo unos días, la tensión puede aumentar. Para los profes, que han acompañado a su curso todo el año; para las familias, que quieren hacer lo mejor posible; y sobre todo para los niños y niñas de 4° básico, que para muchos será su primera prueba de este tipo. Sentir nervios es normal, y lo bueno es que hay mucho que podemos hacer para que lleguen tranquilos. Partamos aclarando un par de cosas:
- No es una nota. El SIMCE no evalúa a cada estudiante por separado ni afecta sus calificaciones: mide cómo está aprendiendo el curso y el colegio.
- Son dos días. El miércoles 4 se rinde Matemática y el jueves 5, Lectura.
- Las familias también participan. El miércoles llega a casa un cuestionario para apoderados, que se devuelve el jueves en su sobre sellado.
Hay un dato que nos importa mucho: en el último SIMCE de 4° básico, las niñas obtuvieron 15 puntos menos que los niños en Matemática (Agencia de Calidad). Esa diferencia no habla de capacidad. Habla de expectativas, de los mensajes que reciben desde chicas y de la confianza con que enfrentan un problema difícil. En JUMP Math partimos de una convicción: todas y todos pueden aprender matemáticas, paso a paso. Por eso trabajamos con los colegios para que la confianza se construya en cada clase y miramos siempre cómo avanzan niñas y niños, para que ninguna brecha pase inadvertida. Esta guía va en esa misma línea: en cada consejo encontrarás algo simple para dar a niñas y niños el mismo ánimo y las mismas expectativas.
Para docentes: los días previos y el día de la prueba
A esta altura, sumar ensayos no cambia mucho lo que el curso sabe. Lo que sí puede cambiar es la seguridad con la que llega.
Los días previos
• Mantén la rutina. Cálculo mental, clase y práctica como siempre. Un curso que sabe qué viene se siente más seguro.
• Repasa desde lo que ya dominan. Parte por ejercicios que el curso resuelve bien y sube de a un paso. Cada acierto suma confianza.
• Recuérdales lo que lograron. «En marzo esto nos costaba y miren ahora.» Mirar el propio avance es la mejor preparación.
• Trata el error como parte de aprender. Si alguien se equivoca en el repaso, celebra el intento y revisen juntos cómo lo pensó.
• Cuida el mensaje sobre la prueba. Evita frases como «de esto depende el colegio». Mejor: «es una oportunidad para mostrar lo que han aprendido».
El día de la prueba
• Recibe al curso con calma. Llega temprano, saluda a cada estudiante por su nombre y trata el día como uno normal.
• Da un mensaje breve antes de que llegue el examinador. «Hagan lo mejor que puedan. Si una pregunta cuesta, pasen a la siguiente y vuelvan después.»
• Después de Matemática, no revisen respuestas. Pregunta cómo se sintieron, no cómo les fue, y prepara el ánimo para Lectura al día siguiente.
En la sala, niñas y niños por igual
• Reparte las preguntas. En el repaso, fíjate a quién le das la palabra y a quién le pides explicar su estrategia.
• No rescates antes de tiempo. Dale a cada estudiante el mismo tiempo para pensar antes de ayudar, sea niña o niño.
• Felicita el esfuerzo y la estrategia en ambos. Evita reservar «eres seca» para unos y «qué ordenada» para otras.
• Mira tu propia relación con las matemáticas. Un estudio publicado en PNAS (Beilock et al., 2010) encontró que, cuando las profesoras se sentían inseguras con las matemáticas, sus alumnas creían más en el estereotipo de que «los niños son mejores» y aprendían menos.
Para familias: cómo acompañar desde la casa
No necesitas ser experto en matemáticas para ayudar. Lo que más pesa es el mensaje que tu hijo o hija recibe en casa.
Los días previos
• Habla del SIMCE con naturalidad. «Es una prueba para saber cómo está aprendiendo tu curso. No es una nota.»
• Cuida cómo hablas de las matemáticas. Frases como «yo nunca fui bueno para las matemáticas» se contagian. Mejor: «todavía no lo sabemos, pero lo podemos aprender».
• Practiquen poco y en lo cotidiano. Diez minutos al día, contar vueltos, repartir la once o medir ingredientes valen más que una sesión larga de ejercicios.
• Cuida el sueño. Acostarse temprano el martes y el miércoles ayuda más que cualquier repaso de último minuto.
El día de la prueba
• Desayuno y llegar a la hora. Una mañana sin apuro ayuda a empezar tranquilo.
• Despídete con confianza. «Confío en ti. Haz lo mejor que puedas.»
• Responde el Cuestionario Apoderados. Llega el miércoles y se devuelve el jueves, en su sobre sellado.
Después
• Pregunta cómo se sintió, no cuántas respondió. Y celebra el esfuerzo, más allá del resultado.
• Si algo le costó, no lo dramatices. Cuando un tema cuesta, en casa pueden volver a un ejercicio más simple y avanzar desde ahí.
En casa, las mismas expectativas para hijas e hijos
• Usa las mismas frases con todos. Evita consuelos como «no importa, las matemáticas no son lo tuyo». Aunque se diga con cariño, refuerza la idea de que las matemáticas son para algunos y no para otras.
• Muéstrales que en tu familia todos resuelven problemas. Que vean a mamá, papá, abuelas y tíos haciendo cuentas, calculando o midiendo.
• Pide que te explique cómo lo pensó. Antes de corregir, escucha su razonamiento. Explicar le da seguridad, a niñas y niños por igual.
Más ideas para acompañar en casa en nuestra página para Familias.
La confianza se construye todo el año
El SIMCE dura dos días, pero la confianza matemática se construye en cada clase y en cada conversación en la casa. Cuando la sala y el hogar transmiten el mismo mensaje, «sí puedes aprenderlo, paso a paso», niñas y niños llegan a la prueba mostrando lo que de verdad saben.
En JUMP Math trabajamos con colegios para que esa confianza sea parte de la clase de matemáticas todos los días. ¿Te gustaría conocer cómo lo hacemos? Escríbenos.